La atención en salud y la romantización de la maternidad
En una consulta me preguntan: “Virginia, ¿vos tenés hijos?”. Una adulta mayor, en el control de su hipertensión, me dice: “¿Y el bebé para cuándo?”. Caminando por Casavalle, una pareja a la que le controlé su embarazo me pide que pase a su casa porque quieren hacerme una consulta, y me preguntan, curiosos: “Virginia, ¿vos sos madre?”. La insistencia de estas preguntas a lo largo de los años me hace cuestionarme qué presupuestos, qué imaginarios, qué mandatos las generan. Me di cuenta de que me devuelven los mismos mandatos que desde el sistema de salud, como tecnologías del género, producimos sobre las personas. En el imaginario social, ser madre tiene connotaciones muy fuertes. Ser madre es ser buena, dulce, abnegada, paciente, amorosa, desinteresada, cuidadora, atenta; atributos que es imposible tener totalmente y –menos aun– al mismo tiempo. Son mandatos más fuertes si les agregamos que desde el momento en que nacemos nos dicen que son elementos instintivos, naturales, innatos. P...